logo dA mini  editor / front row


Good evening Mr. Bond

2012.08.02

Su Graciosa Majestad la Reina de Inglaterra, Isabel II, pasaba con esta frase, acompañada de una mirada indefinible dirigida al mismísimo agente 007, a ser una de las más celebradas “chicas Bond” de los últimos tiempos. Fue uno de los momentos más inesperados y brillantes de la gran ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, London 2012.

Daniel Craig, Mr. Bond, en impecable smoking fue introducido a los salones privados de la Reina, acompañado por el trote de los tres corgis reales, Monty, Holly, and Willow, que siguieron a Su Majestad y a Mr. Bond hasta el mismo pie del helicóptero que los llevó hasta el estadio olímpico. El resto, está en la retina de todos los que presenciamos con admiración un espectáculo al mismo tiempo solemne, respetuoso con la historia de Gran Bretaña y con toques de humor, tan british, como el que me sirve para abrir mi editorial de este mes, que, como siempre, trata de animales, del respeto que les debemos y de cómo mejorar, desde el Derecho, la posición jurídica de los mismos y la percepción de la sociedad y de la cultura.

Pocos quizá saben que, en la ceremonia de apertura de los Juegos Olimpícos de Londres, aparte de la obligada presencia de los perros de la Reina, que, por cierto, figuran en la página web oficial de la Corona británica bajo el apartado de “Family pets”, dentro de la rúbrica “Royal Animals [1], el Director Danny Boyle introdujo, no sin polémica, a animales vivos en las escenas iniciales de la campiña británica. Era la primera vez que los animales (dejando aparte las palomas) aparecían en una presentación de los Juegos Olímpicos y ello obligó a muchas negociaciones con las numerosas entidades protectoras de animales, que son muy activas y tienen un gran peso social y político en Gran Bretaña. La Reina misma es Presidenta de más de 30 Asociaciones y organizaciones entre las que se cuenta la RSPCA, The Red Poll Cattle Society y el Labrador Retriever Club [2].

La preocupación por el bienestar de los animales presentes en las primeras escenas de la ceremonia de apertura, dió lugar a una dura confrontación entre el Comité organizador y los miles de ciudadanos británicos que entraron en acción a través de las redes sociales, las propias entidades protectoras y el apoyo de relevantes personalidades, entre las que se contó Sir Paul Mcartney, que se oponían al uso de animales vivos en un espectáculo que, por sus características, iba a someter a los mismos a niveles muy altos de stress, por el ruido del público (62.000 espectadores), de la música, las luces y la atmósfera. Se alegaba que tales condiciones de exhibición iban en contra de las leyes vigentes de bienestar animal y del compromiso adoptado desde hace siglos, por toda la sociedad británica y sus legisladores, con el respeto debido a los animales, a los que la sociedad británica, en su conjunto, se enorgullece de amar y proteger: “The UK prides itself on being a nation of animal lovers - exploiting animals on this global stage is unacceptable” [3].

En definitiva, se tuvo que llegar al compromiso de que las 70 ovejas, 12 caballos, 10 gallinas, 3 perros pastor y nueve gansos que intervinieron en la primera parte del espectáculo, fueran retirados, inmediatamente después de su aparición, y llevados lejos del estadio para que su nivel de stress no aumentara, sobre todo con los fuegos artificiales, a los que, es sabido, los animales siempre reaccionan con temor.

Dicho compromiso de respeto por el bienestar animal, tuvo que ser rubricado por el Director artístico de la ceremonia, Danny Boyle, quien escribió una carta a todas las asociaciones que protestaban y mostraban su preocupación por los animales, asegurando que a los animales se les dispensaría un cuidadoso trato: "genuine care will be taken of the animals" [4].

Tiene que hacernos reflexionar lo que puede influir la opinión de un pueblo sensibilizado y comprometido con el bienestar de los animales y, por supuesto, consciente y bien formado. Hay líneas que no se deben transgredir, por coherencia y por auténtico compromiso. Toda la legislación de bienestar animal de la Unión Europea, está basada en las “5 libertades”, definidas por una Comisión del Parlamento británico, para asegurar unos estándares mínimos a los animales de producción, de laboratorio y de espectáculos, que tienen su origen en el informe Brambell de 1965, que ponía de relieve la situación insostenible de los animales de producción intensiva [5].

Si Gran Bretaña no renuncia a su historia, a su literatura, música, artes escénicas, a sus paisajes y tradiciones que fueron -más que exhibidas-, mostradas como algo natural en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, se hizo lo propio con los animales a los que el esfuerzo de sus legisladores y científicos, por definir qué es lo mínimo que debe respetarse a un animal vivo, ha acabado impregnando el marco jurídico de la legislación de todos los países de la Unión.

El lema-deseo de los Juegos de Londres 2012: Inpirar a una generación (“Inspire a generation”), no excluye a los animales. Los incluye de forma natural. Tanto como, en una escena doméstica, Su Majestad la Reina Isabel II, no prescindió de mostrarse con sus queridos corgis: Monty, Holly, and Willow.


LA EDITORA
Teresa Giménez-Candela
Catedrática de Derecho Romano
Animal Law Profesor
Universitat Autònoma de Barcelona


[1] “Royal Animals”, que contiene 6 secciones, la primera de las cuales se refiere a los animales de compañía de la familia real (Family pets), puede verse en The Official website of the British Monarchy.
[2] Puede verse en la página web citada, bajo el título “Animal patronages
[3] Un reflejo de la actitud descrita en este enlace,
[4] Cfr. La información aparecida en The Telegraph
[5] Cfr. La página oficial del Farm Animal Welfare Council

keys animales, bienestar , juegos olímpicos

-
Facebook! Twitter Del.icio.us! Google! Live! Yahoo!


« back